
Siempre he querido vivir fuera.
No fuera de mi casa ni fuera de Madrid, qué coño. Siempre he tenido ganas de salir de aquí y vivir en el extranjero, concretamente en Tokio. Recuerdo que proyectando esa imagen de mí, rodeado de niponas sexys y samuráis androides comiendo sushi, comencé a hacer mis días entre la escuela y el curro más llevaderos.
Imaginaos chupándoos 4 trayectos de ida y vuelta de casi una hora, ida y vuelta a clase, ida y vuelta al curro. Joder, no os podéis imaginar cómo acaba el cerebro de perturbado y cómo instintivamente busco recursos para poder activar el automático y fliparme con mis historias, a veces pienso que el cráneo se me va a acartonar.
Me lo he llegado a plantear ¿eh? ¿Podría yo vivir en Tokio a mi bola? No os voy a engañar, en mi curro no ahorro lo suficiente como para ahorrar a corto plazo (siempre mi dilema, los plazos) y mi familia es una familia media a la que no puedo pedir que me paguen por la face un viaje molón para estudiar un máster en diseño de naves espaciales, con los mejores astronautas docentes y una lujosa estancia en villa piruleta.
Aun así tranquilos, eso no es un hándicap.
¿La solución?
Hombre, reconozco que me compré unos palillos chinos y he ido comiendo sushi por Madrid, además de haber aprendido a comer fideos del chino de debajo de mi casa con éxito, imaginándome que en vez de fideos chinos eran fideos japoneses.
El día que empecé a fantasear sobre estas cosas, ésta vez sí que tenía algo a mi favor: el estar curado de espanto y saber mejor por dónde pisaba y qué podía esperar de mí.
¿La solución? Comer fideos dos veces a la semana.
Una tarde de invierno recuerdo, por curiosidad, y sólo por curiosidad, comencé como un friki a mirar páginas de Japón relacionadas con el país. Escribí muchas cosas en google para obtener la máxima información posible: “Japón”, “vivir en Japón”, “¿Es fácil vivir en Japón?”, “Conversión Euro/yen”, “Escuelas de Japonés”, “Blog Japón”, “friki”, “japonesas sexys”.
A lo mejor para que veáis que esto es más profundo de lo que parece, necesitáis que os cuente lo identificado que me siento con lo oriental, sus movidas frikis etc, etc… Por eso ahí voy: sólo os voy a decir que yo creo que, si en otra vida fui algo, tal vez fui un ninja. (Espero que esa respuesta breve pero contundente os de una idea más o menos, y os mentalice de que mi tema con Japón no ha sido un arrebato efímero).
Con tanto filtro y búsqueda por la red, di con un blog bastante inspirador: www.razienjapon.com , que os lo recomiendo encarecidamente a todos aquellos motivadillos con los nipones, ya que puede gustaros bastante. Cuando encontré éste espacio y otros tantos, comencé a descargarme videos suyos, más documentales, más historias varias, y me lo metía todo en mi psp para ir entretenido por el metro. Ahora recuerdo que fue un pasatiempo bastante ilustrativo, y recuerdo además con mucho cariño esos momentos míos en días tan hasta arriba de todo y a veces dificilillos.
¿A día de hoy qué pienso hacer? Seguir con mi vida poco a poco e ir barajando posibilidades. Sinceramente, lo tengo muy jodido si quiero aspirar a pirarme a Tokio cuando acabe los estudios, pero no me preocupa, pues gracias a dios tengo otros proyectillos personales que ocupan mi tiempo y me permiten no fantasear moldeando aire.
Actualmente en mis ratos libres intento acabar un libro de ciencia ficción con el que llevo más de 5 años (son más, pero si lo digo me vais a tachar de fantasma), al que además estoy haciendo las ilustraciones y confío mucho en ello.
Así pues, mientras ciertas cosas se proyectan a largo plazo, sigo al día con lo que tengo ahora, y de cuando en cuando como fideos chinos.
VERANO
Sobre el verano… decir que ha sido duro, sobretodo porque no he tenido verano. En lugar de ello mis jefes me pidieron (y yo les ofrecí), currar las vacaciones y aumentar mis horas los meses que hiciese falta hasta volver a empezar las clases, para así poder acabar una web que les estoy diseñando y cobrar un sueldillo extra.
Lo único malo de no haber tenido verano es que me dicen que estoy tan blanco que estoy crudo. Lo bueno es que odio el calor y mi eficacia se ralentiza, por lo que ha pasado relativamente rápido gracias a dios.
Teniendo más tiempo libre para pensar, me dediqué a escribir más y a fantasear. Mis pensamientos sobre Tokio volvieron y decidí que todo fluiría a su debido tiempo cuando acabase las clases. Recuerdo que esa sensación ha perdurado los meses de Julio y Agosto creando en mí una tranquilidad, eso es cierto, pero tarde o temprano se me cruzarían los cables.
No sé en qué momento exacto fue, pero fue en el metro. El curso se acercaba y empecé a temblar por el ritmo del año cerniéndose sobre mí como algo molesto, y me vi de nuevo en un futuro próximo sentado en el metro viendo capítulos y movidas de Tokio.
“Si hasta ahora todo me ha fluido, ¿realmente debo resignarme a vivir sin aire otro año y a las últimas, fantaseando en gilipolleces para amenizar mi rutina?”
No tardó en llegarme algo que leí en el blog esos días de Razi (el blog que os he linkeado un poco más arriba), y es que resulta que el chaval es un buscavidas que organiza periódicamente viajes económicos a chavales y que montaba su último viaje en Octubre, puesto que se le acaba el visado y en Diciembre vuelve a España.
“Y si… me piro a Tokio 15 días y me dejo de gilipolleces y de fantasear un año entero?”
Comenzábamos Septiembre y llegaba a la oficina. Recuerdo que sin pensar mucho, le dije a mi jefe: “Oye, que he pensado que voy a cogerme 14 días para irme a Japón en Octubre”.
Desde entonces, solo puedo colocaros un vídeo que remarca mi viaje como un sueño fugaz a punto de llegar. El día 5 de Octubre me voy a Tokio.
Que guay tato! =)
ResponderEliminarChaval, eres un crack
ResponderEliminar:))))
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarJoder tío, más friki no puedes ser, eso de ser ninja está muy pasado de moda. Aunque debo decir que yo seguramente fui una geisha hijaputa que se aprovechaba de todos los hombres que querían estar con ella. Genial cachorro.
ResponderEliminar