martes, 27 de septiembre de 2011

Introducción


Desde hace un tiempo no demasiado atrás todo cambió.

Después de ir dando bandazos inútiles en medio de una generación “nini” a la que me negaba a pertenecer, y sin conseguir demasiado éxito en mis proyectos a corto plazo por pretender precisamente que fuesen inmediatos, me enfoqué a mi mismo desde una perspectiva objetiva e imparcial hasta asimilarme como algo sin rumbo, posiblemente también por querer tomar demasiados caminos y no saber racionalizar mi tiempo, ni saber qué hacer con él de manera satisfactoria.

Fue la suerte y la fuerza de voluntad la que me hizo comenzar a currar de diseñador gráfico –habiendo estudiado previamente algo -, a la vez que comenzaba a sacarme los estudios de Técnico Superior en Diseño Industrial.

¿Conocéis esa maldita ley de Murphy, en la que cuando se te presenta un reto por delante y decides afrontarlo, vislumbras cientos de retos más que no concebías? Lo mismo ocurre cuando no tienes nada con que ocupar tu tiempo o qué hacer, puede pasar mucho hasta que se te abra alguna puerta.

Ante la segunda opción siempre he pensado que hay que mantener la mente despierta, precisamente por haber experimentado lo contrario.

Para mí todo fue inesperado, nunca me había puesto a currar y a trabajar a la vez, pero poco a poco lo he ido sobrellevando satisfactoriamente.

A día de hoy se podría decir que soy un tío sin mucho tiempo físico, pero con un espacio bastante acogedor en mi coco para que mi mundillo personal subsista y así no degradarme en unas circunstancias existenciales, en las que todo sopla un poco a nuestra contra – que son tiempos jodidos no es algo que vaya a ponernos el vello de punta a estas alturas -.

Poco a poco he ido aprendiendo a adaptarme y pisar en tierra, que es lo que siempre más me ha costado. Entiendo que manteniendo una cierta visión del mundo real, me es más fácil comprender las cosas tal como son y en qué punto me encuentro, sobre todo cuando mi imaginación me suplica evadirme un rato y pedir al mundo que se pare para bajarme.

Yo personalmente solo diría – desde mi más humilde opinión - que todo gana mayor trascendencia y autenticidad si no olvidamos nuestra esencia, porque al final eso creo que es lo que nos acaba dando una visión romántica incluso de los días más confusos, y lo que nos recuerda que de alguna manera todos tendremos nuestro momento si sabemos buscarlo, porque todo aquello que hacemos de manera intencionada, siempre persigue un fin.

Sobre todo intentemos que ese fin nunca deje de ser NUESTRO fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario