domingo, 9 de octubre de 2011

La aventura continúa

 Llevo tres días completos en Tokio y han sido tan intensos, que juraría que llevo tres meses aquí.
 Desde que nos levantamos la ciudad no pierde su “no sé qué” ese tan particular que tiene, en donde sientes que estás viviendo una aventura en otro mundo.
 El segundo día comenzó con nuestra visita al barrio pijo, conocido como Ginza. Os colocaré aquí algunas fotos de los enormes edificios con sus calles. 


 Entrada a nuestro hotel




 En la entrada del edificio de Apple, nos impresionó ver cómo se habían congregado bastantes personas, rindiendo un homenaje al reciente fallecido Steve Jobs.







 Una cosa que no deja de llamarme la atención, es el hecho de que la gente aparque sus bicicletas (medio de transporte muy común) en las calles, muchas de ellas sin cadenas de seguridad. La noche de ayer cuando salí a pasear, una de las tantas biciletas aparcadas, tenía apoyada un paraguas. Intuí que como se auguraban días lluviosos, el dueño debió decir "Dejaré el paraguas al lado de mi bici para que no se me olvide llevármelo". Que idea más práctica y lógica ¿verdad? ¿Os imagináis que en España dejásemos nuestras bicicletas o motos sin cadenas, con nuestros abrigos, paraguas o pertenencias sobre ellas para que mañana no se nos olvidase llevarnoslo al trabajo?



 Limpieza absoluta en las calles y en las carreteras, que parecen tener una textura casi aterciopelada. Acojonante. Además los suelos siempre son muy cómodos.




    


 
 Tras nuestro recorrido por los barrios pijos, nos dirigiríamos al palacio imperial. Entre una zona y otra nos adentrábamos en un parque enorme, que marcaba la diferencia y el contraste que siempre me ha flipado: Esa combinación entre futurista y tradicional. 
 El emperador de Tokio aparece ante el público una vez al año. Nos comentó Razi que su participación política es parecida a la de nuestro rey. Con la diferencia de que aquí el emperador para los japoneses es como un auténtico Dios. Le tienen completamente idealizado y nunca se les ocurriría criticarle o sacarle en prensa rosa.








  Vistas del palacio. En realidad todas las fotos pertenecientes al parque son del palacio. El edificio en sí no podíamos verlo desde más cerca, ya que estaba prohibido el paso.






  A la salida del parque, andando por una explanada de piedra, un hombre borracho se nos acercó como un poseso, pidiéndonos por favor que no nos saliesemos del recinto de piedra próximo a palacio. Con eso empezó a decir palabras incoherentes y a hacer el capullo poniéndonos un poco nerviosos. Debía pensar que más allá del recinto se acababa el mundo o algo así.
 Como podéis ver, después pasamos por el centro Pokémon. Ahora no me da ya por éstos personajes, pero en su día me obsesionaban. Seguro que más de uno habría flipado aquí. Os dejo más fotos de cómo transcurrió la tarde. Nuestra última visita sería a la Tokio Tower. Es como la torre Eiffel pero más grande por lo visto. La batería se me acabó y me cagué en todo. Pero no os preocupéis que me pasarán fotos mis compis.



  Hora de comer.













 Disculpad que no me explaye todo lo que querría.¡Estamos todo el día haciendo cosas y tengo muy poco tiempo!

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